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domingo, 29 de agosto de 2010

Donde la muerte perdió la gorra

Los legionarios españoles (no confundir con los de Cristo) pierden sus señas de identidad. Los tiempos cambian y hay que adaptarse a la moda del imperio de la OTAN. Se acabaron, pues, las "barbas frondosas, patillas y camisas abiertas mostrando el pecho. Es decir, lo más característico de este cuerpo que lo hace tan querido por los españoles", dicen en Libertad Digital. [1]

Teniendo en cuenta el historial de los 'novios de la muerte', dudo mucho que 'todos' los españoles tengan tanto cariño por este cuerpo militar como el que sugiere el diario citado. Me refiero a que significaron una fuerza colonial para nuestros vecinos y una terrorífica experiencia cuando se les utilizó para invadir un país: España. Según Hugh Thomas, historiador conservador cercano a Margaret Tatcher, los legionarios y las tropas moras se dedicaban a violar, torturar, amputar y asesinar a la población que acababan de conquistar, hazañas que se preocupaban que fueran conocidas por los pueblos y ciudades que se les ponían en el camino. [2]

En una apología firmada por Luis E. Togores encontrada en La Razón, los términos son muy diferentes, claro:
"La Legión fue creada para combatir en la durísima guerra colonial de Marruecos y evitar la sangría de reclutas españoles que se veían obligados a luchar y morir para defender los intereses que entonces tenía España en su protectorado del norte de África. Desde entonces los legionarios han combatido en ocho guerras, perdiendo la vida en defensa de los intereses de los españoles muchos miles de legionarios, obedeciendo las órdenes de políticos de diversas ideologías y condición". [3]
El autor incluye las intervenciones que la Legión ha estado realizando bajo mandato de la ONU o de la OTAN en otros países, donde no se distingueron, precisamente, por la brutalidad que demostraron en Marruecos o en España.

Así pues, un cambio de imagen no les vendría mal, en mi opinión. Perder el 'chapiri' (o la gorra) no es tan grave. Nunca entendí que un gorro estuviera tan mal diseñado con la correa pasando por debajo de la barbilla, pero tal vez se explica al saber que su responsable fue su propio fundador, Millán Astrai. Alguien cuya mentalidad queda definida en este discurso:
"[Cataluña y el País Vasco son] cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí. La carne sana es la tierra, la enferma su gente. El fascismo y el ejército arrancarán a la gente para restaurar en la tierra el sagrado reino nacional. Cada socialista, cada republicano y cada uno de ellos sin excepción y, huelga añadirlo, cada comunista es un rebelde contra el gobierno nacional, que será pronto reconocido por los estados totalitarios que nos auxilian, a pesar de Francia y la pérfida Inglaterra. Y entonces, o incluso antes, cuando Franco lo quiera y con la ayuda de mis valientes moros, que si bien ayer me destrozaron el cuerpo, hoy merecen la gratitud de mi alma por combatir a los malos españoles... porque dan la vida por la sagrada religión de España, escoltan al caudillo, prenden medallas y Sagrados Corazones en sus albornoces". [4]
Luego interrumpiría la réplica de Unamuno, intelectual antirrepublicano, para decir algo tan estúpido como: 
"¡Muerte a la intelegencia! ¡Viva la muerte!"
¿Y qué decía Unamuno?:
"Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor". Y luego añadió: "Me parece inútil el pediros que penséis en España". [5]
No le hicieron caso. Y así nos fue... y así nos va.

Por cierto, ¿qué pasará con la cabra?


[1] http://www.libertaddigital.com/nacional/chacon-quita-a-los-legionarios-su-tradicional-gorra-con-borla-para-mejorar-su-estetica-1276400313/
[2] THOMAS, Hugh. 'La guerra civil española'. Grijalbo. Barcelona, 1985
[3] http://www.larazon.es/noticia/373-legionarios-a-luchar-legionarios-a-morir-por-luis-e-togores
[4] y [5] PDF: http://centros5.pntic.mec.es/ies.manuela.malasana/servicios/exposiciones/3del98/unamuno/unamunomillan.pdf
La fotografía proviene de La Razón.

miércoles, 16 de junio de 2010

Sinceridad en tiempos de crisis

Dicen en El País que Greenberg es "un genio mundial en ese oficio que los norteamericanos llaman pollster y que consiste en mucho más que hacer e interpretar encuestas; también, y sobre todo, en asesorar a políticos en asuntos de táctica y estrategia".

Además de a Clinton, también asesoró, de nuevo con éxito, a Tony Blair, del que se distanció cuando la guerra de Irak.
- "¿Por qué Blair se enfangó en tal disparate?"
- "Creo que por motivos religiosos. Tras el 11-S le poseyó un auténtico fervor cristiano".
¿Una guerra de religión o de control de los pozos iraquíes? ¿O ambas cosas? En cualquier caso, parece sincero al exponer que la religiosidad del premier británico pudiera estar en el origen de la agresión militar a Irak.

Dice que la comunicación en épocas de crisis es difícil, pero: 
- "En todo caso, lo que la gente pide de sus líderes en tiempos como los actuales es que sean honestos, que digan la verdad por dura que sea. El respeto al electorado es la clave: cuanto más franco sea un político mejor". (Greenberg)
Hace ya unos cuantos años, editábamos un periódico interno para los más de 1.000 trabajadores de una empresadel sector del automóvil. Hicimos una encuesta y nos encontramos con un resultado que sorprendió a los ejecutivos de la misma: querían saber la verdad y que no les ocultaran las malas noticias.

Y es que, voy a contradecir al experto norteamericano:
- "En comunicación, hay que ser honestos siempre". (Plácido)
Fotografía de Samuel Sánchez.

jueves, 10 de junio de 2010

Negociando y conversando

He dado con negociaccion.net, una bitácora que puede enseñarnos a negociar. Conversar no equivale a negociar, pero una negociación siempre es una conversación. La bitácora en cuestión pertenece a ENE, la Escuela de Negociación con sede en Sevilla.
"Negociamos a todas horas y con todo el mundo, lo que significa que negociar está al alcance de todos. Sin embargo, negociar bien es una habilidad poco frecuente que sólo se adquiere con el estudio y el entrenamiento. Éste es el objetivo que pretende cubrir la Escuela de Negociación".
Hmmm... les estoy haciendo publicidad gratis... tendremos que negociar ésto.

Me ha llamado la atención su rechazo al 'sincericidio', a decir las cosas tal como uno las piensa:
"Si todos dijéramos espontáneamente lo que pensamos, si no cribáramos nuestros pensamientos antes de que desfilen por la boca y se lancen en paracaídas al oído del otro, les aseguro que las fricciones y los conflictos personales se prodigarían como bacterias. No estoy elogiando la impostura, sino recordando que la convivencia requiere discreción y mucha mano izquierda. Yo defiendo que «no hay que decir lo que uno siente», que puede ser tóxico y muy fluctuante en tanto que los sentimientos son balances permanentes entre los deseos y lo que ofrece la realidad". (negociaccion.net)
Más de una vez he lamentado decir algo que, siendo verdad, no venía a cuento. Por el contrario, callar una verdad innecesaria me ha llevado a descubrir otros matices, y encontrar espacios de entendimiento con mi interlocutor.

¿No te ha pasado a ti también?

miércoles, 24 de febrero de 2010

Publicidad y Cliente: el final de una 'bonita' relación


La Publicidad ya no es lo que era. Los tiempos han cambiado. He traducido el youtube como he podido. Quiero decir, que puede que no haya captado bien alguna palabra o frase, pero pienso que el espíritu de lo que se dice es bastante aproximado a la transcripción que sigue:
- Hola cariño, cuánto tiempo sin verte. Tienes muy buen aspecto.
- Ya. Hablemos claro: quiero el divorcio.
- ¿Por qué ahora?
- Pienso que este es un buen momento.
- Venga... Se trata de mí. ¿Cuál es el problema?
- Ya no nos hablamos.
- En el último anuncio de televisión no hacía otra cosa que hablarte.
- Exactamente: eras tú el único que hablabas.
- Pero tú también podías decir algo, ¿o no?
- Seguro, siempre y cuando fuera un "me pido este producto".
- !Siiií!
- Eso no es exactamente un diálogo.
- ¿Qué me dices de la campaña Prit, hmmm...? Hablamos en Time's Square. Había como 200 metros de decoración de amor.
- Tú decías que me querías pero no sonaba como que me querías. No sonabas sincero.
- Ya, se trataba de ser gracioso: -levantando la voz- "Ellos dicen que amarás todo lo que hago".
- Para. Seas o no divertido la cuestión es que yo he cambiado y tú sigues igual. Ni siquiera vamos a los mismos sitios. Ni siquiera me estás escuchando, ¿verdad?
- Dos por uno. Tú quiere un dos por uno. Mira, volvamos a la tienda y te ofrezco dos cosas: lealtad y producción.
- Si me conocieras bien no me dirías eso.
- Cielo, lo sé todo sobre tí: tienes entre 28 y 34 años. Estás interesada en música moderna, películas y ... Tienes unos ingresos modestos pero interesantes. No alcanzo a ver dónde está el problema.
- Te dejo.
_ ¡Hey! vamos, no seas así. Mira, vuelve mañana y te ofrezco la oportunidad de unas vacaciones en las Bahamas. ¿Qué me dices de los viejos tiempos?
Lo curioso es que lo firme Microsoft, precisamente. Podéis verlo en Youtube.

lunes, 11 de enero de 2010

YWD 07: Redefiniendo la conversación


"No hay que pensar en un elefante: nunca hay que discutir con el adversario utilizando su lenguaje, porque implica su marco, no el tuyo". (Lakoff)
George Lakoff denunciaba en su famoso libro, 'No pienses en un elefante', que los republicanos [de los Estados Unidos] habían logrado una gran ventaja sobre los démocratas [también del mismo país] a la hora de definir el marco en el que se desarrollaban las conversaciones. Ello les otorgaba una gran ventaja, ya que así dominaban los códigos mentales en los que se establecía cualquier tipo de debate. Normalmente, se trataba (y se trata) de códigos muy simples. Sus adversarios tenían (y tienen), pues, que esforzarse en explicar sus propuestas, y el público se decantaba (y se decanta) por escuchar a los primeros.

No resulta extraño que las campañas electorales, y no solo la norteamericana, utilicen la denigración del contrario con el fin de restarle votos y con la esperanza (vana) de recogerlos para su causa.

Rahaf Harfoush, en su libro 'Yes We Did' titula uno de sus capítulos como Defining the Conversation: The Cost of Negativity, sobre el que me gustaría comentar algo.

Que la negatividad tiene consecuencias negativas es una obviedad. Los publicistas aprenden rápido que jamás deben empezar sus frases con un "NO".

Durante la pre-campaña presidencial, Hillary Clinton siguió el guión diseñado por los republicanos y atacó a su rival con argumentos negativos, y los estrategas de Obama aprovecharon la ocasión para ganar votos a su costa. ¿Cómo?

Pues cambiando el marco de la conversación. Redefiniéndola.

En lugar de entrar en una espiral de descalificaciones, se propuso un nuevo sitio en la Red: "Hillary Attacks".
Se invitaba a los lectores a que estuvieran atentos ante cualquier ataque y que lo notificaran para así poder dar una respuesta adecuada y verdadera. Así mismo, podían formar parte del Obama Supporter Rapid Response Team, para mobilizarse mediante correos electrónicos y cartas dirigidas a los periódicos o a las cadenas de televisión.

Estas tácticas permitieron a la gente de Obama ganar control sobre la campaña y definir la conversación.

Que Hillary Clinton no pudo, o no supo, rectificar a tiempo quedó demostrado en las urnas.

Lo malo de todo ésto es que cuando se tiene éxito en definir un nuevo marco y se adquiere una imagen positiva, como la que Obama logró, se pueden hacer cosas que contradicen aquello que se dice defender. Así, tenemos ahora galardonado con el Nobel de la Paz que lanza un discurso belicista y amenaza con estender las guerras a varios países. O no acaba nunca de cerrar Guantánamo y los otros campos de concentración que tiene repartidos por el planeta, todo ello en nombre de la libertad.

El "cambio" ha sido a peor.

Ahora, alguien me acusará de ser pro-Bush... grrrrrr...
;- )

La viñeta es de Steve Bell, y apareció publicada en The Guardian el 8 de enero de 2010.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Perder el control

Dice Castells que:
"Los Estados le tienen miedo, porque han perdido el control de la comunicación y de la información sobre el que se ha basado el poder a lo largo de la historia. Internet es extremadamente útil para la educación, para los servicios públicos, para la economía. Y no puedes tener un poquito de Internet, tienes que tener Internet en la plenitud de su capacidad autónoma de comunicación. Internet no se puede interferir. Se puede cerrar un servidor. Y se abre otro. El Estado vigila Internet, entra en la privacidad de las personas. Pero eso lo hizo siempre, aunque haga falta una orden judicial, si el Estado quiere nos vigila. Todos los Gobiernos de todo el mundo lo hacen, lo pueden hacer. Lo nuevo es que podemos vigilarlos nosotros a ellos." [1]
Los Estados, las empresas, los medios, se equivocan cuando tratan de luchar contra Internet. Cuando añoran el sistema antiguo. Lo que hay que hacer es adaptarse a los nuevos tiempos. El mercado, los ciudadanos, no desaparecen. Simplemente, han cambiado la forma de relacionarse.

Simplemente, hay que perder el miedo a la Red.

[1] Entrevista de Juan Cruz a Manuel Castells, en El País (24/11/2009)
Fotografía de Santi Burgos.

lunes, 19 de octubre de 2009

Las hormigas predicen que va a llover


Me lo hizo ver un amigo cuando paseábamos por una zona que yo me había pateado miles de veces en mis marchas por el monte. Pisábamos cerca de un hormiguero que aparecía elevado en sus bordes. Me explicó que, de ese modo, las hormigas evitaban que se les inundara el hormiguero en caso de lluvia, y de ello un buen observador podría deducir que llovería en dos o tres días.

Y así fue. Más bien, diluvió.

El hecho de que entre ellas pudiera haber una capaz de emular a nuestros expertos meteorólogos es sorprendente. Sin embargo, creo que estaréis de acuerdo conmigo en que aún resulta más impresionante tratar de comprender como se las apañó ese individuo para comunicarlo a sus congéneres. Y todavía más, imaginar quién asumió el liderazgo para organizar al resto y ponerlas manos a la obra construyendo el dique que las salvaría de morir ahogadas.

Es humano, pensar así.

Pero las hormigas funcionan de otra manera. Se manejan con muy pocas instrucciones y responden a estímulos muy simples. Forman parte de lo que se llama un sistema emergente. No necesitan que las controlen o dirijan. No hay una cadena de mando dependiente de una hormiga reina que rige los destinos de su hormiguero. Funcionan por ellas solas, ignorando prácticamente todo lo que ocurre más allá de unos pocos centímetros alrededor suyo. Y, aún así, el resultado es asombrosamente inteligente: construyen diques, despensas, vertederos,... y hasta cementerios.

Los sistemas emergentes no son exclusivos de hormigas, abejas, u otros insectos. Son mucho más humanos de lo que creemos.

Por ejemplo, las ciudades se organizan así en la mayor parte de los casos. Y funcionan.

Lo mismo ocurre con los movimientos basados en redes sociales. No hay un líder. Ni siquiera un programa. Pero un montón de gente se va encontrando y van compartiendo información que les lleva a cohesionarse en un sistema inteligente por sí mismo. Sin necesidad de un diseñador inteligente, o un creador.

Me temo que en cuestiones de comunicación tenemos aún mucho que aprender del mundo animal, y de la naturaleza.

Seguimos observando...


Imagen retocada. Basada en una fotografía de www.fumix.org

Libro recomendado:
JOHNSON, Steven. 'Sistemas emergentes o Qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software'. Turner. Madrid, 2004