Nunca se me había ocurrido, pero una breve búsqueda en Internet me dice que hay muchos, y muchas, que se hacen esa pregunta. Y quizás es un tema que nos preocupa más de lo que estamos dispuestos a admitir. Lo cierto es que la historia nos demuestra que hay personas capaces de dar su vida por amor a otra persona, o de matarla por odio. Es de suponer, entonces, la existencia de una escala que iría de un extremo al otro, y en el que el punto medio estaría la indiferencia, o la cortesía más elemental.
Hace unos días, alguien me dijo que quería más a mi madre que lo que la quise yo mismo. Tras la sorpresa inicial, me di cuenta de que mi mente ya estaba haciendo complicados cálculos basados en extrañas ecuaciones, donde las variables se iban colando sin permiso: edad de los implicados, tiempos compartidos, risas y llantos, cuidados mutuos,... ¿Se puede
medir el amor?
Como las matemáticas nunca fueron mi fuerte dejé pronto esta actividad y me esforcé en mirarlo desde un punto de vista más filosófico, o más psicológico.
Y eso implica hacerse más preguntas. Y hacerlo con un cierto orden. Por ejemplo, antes de plantearse si se puede medir el amor, habría que considerar si se trata de una variable, o de una constante. (Vaya, ¿quién dijo que no sé algo de matemáticas?)
Sostengo que el amor es un dato variable.
Vamos, que depende del pie con el que uno, o una, se levante cada mañana. ¿O no? Porque cuando tu pareja te dice "te quiero", ¿qué quiere decir exactamente? Podría estar viéndote como una posesión,... hmmm... mala cosa, pues: En seguida aparecerán los celos, o algo peor. O podría ser mentira...
¿Y si es un "
te amo"? Pues eso está mejor, ¿verdad? pero cabe preguntarse no tanto por la intensidad sino por lo dudarero de ese sentimiento. A lo mejor mañana ya no te ama... O ya no le amas tú. ¿Es cuantificable el amor?
Recomiendo, para estos casos, la lectura de 'Anatomía del Amor', de Helen Fischer. Según ella, biológicamente no existe eso del amor para siempre.
¡Cómo! Entonces, ¿qué pasa con el "hasta que la muerte nos separe"?
Bien, se trata de un invento cultural que funciona en muy pocos casos. A los religiosos les gusta que así sea, y desde hace siglos han intentado inculcárnoslo a todos sin mucho éxito, la verdad.
Pero hablando de medir el amor, ¿se puede medir el amor que le profesamos a Dios? Recordemos que Él nos exije que le amemos sobre todas las cosas. Sí, también sobre el dinero. Por eso hay gente, poca ciertamente, dispuesta a darlo todo, no ya por una buena causa, sino por la causa divina. Aquella que puede garantizarle a uno, o a una, la salvación eterna.
Claro, que llegados a ese punto, y ya que le juramos un amor incondicional... ¿nos arriesgamos "al todo vale"? ¿Nos olvidamos del "amor al prójimo"? ¿Seríamos capaces de robarle a un malvado, a un idiota, a una vieja, para ofrecérselo a Dios? ¿El fin justifica los medios? ¿O dependerá de la comisión, tal vez?
Parece absurdo, pero hay gente que lo hace. Y siendo el dinero de otros, o de otras, la cantidad ya no importa. Puede llegar a ser... mucho, ya que..., ¿acaso no es un "buen negocio"?
Hoy, recibí una tarjeta de un buen amigo, que además resulta que es un cura. Y no, no me pedía dinero. Pero sí me deseaba unas "santas" Navidades y un 2010 lleno de "amor".
Vale, pero... ¿de "cuánto" estamos hablando? ;- )