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miércoles, 6 de octubre de 2010

Otra forma de contar un cuento

Érase una vez dos mujeres, Myriam Cameros y Nunila López, que escribieron e ilustraron un cuento llamado "La cenicienta que no quería comer perdices".

Más que analizar la calidad conceptual o estética del mismo, o los motivos de su éxito, me interesa la fórmula que emplearon sus autoras para hacerlo llegar hasta nosotros, su público.


Utilizaron la comunicación viral.

El cuento, en formato PDF, se extendió rápidamente por la Red y fuimos muchos los que lo recibimos no una, sino varias veces.

Puede ser que el éxito pillara a sus autoras desprevenidas. Pero quizás perdieron una gran oportunidad de negocio: El PDF carecía de un enlace a una web donde se pudiera comprar el libro físicamente.

Mi amiga Concha me hizo ver que de haber tenido esa opción les habría comprado una docena para regalar a familiares y amigas.

Hoy ya lo puede hacer, y de hecho creo que lo hizo. Bastaba con acercarse a La Casa del Libro, el Fnac, u otras librerías para adquirirlo en formato libro, editado por Planeta, por sólo 14,50 €.

Es el mercado editorial en su versión clásica lo que se impuso.

Myriam y Nunila tienen ahora su propio blog en http://nunila-myriam.blogspot.com/ y ya conversan en red, y ya enlazan a una tienda por si alguien quiere comprar un ejemplar.

¿Qué hubiera ocurrido de habernos dado esa opción cuando el PDF recorrió los correos electrónicos de tantos y tantos internautas, hace unos meses?

lunes, 13 de septiembre de 2010

El arte de pensar sin pensar

Dicen que, con la crisis, son cada vez más los que arriesgan su dinero en los juegos de azar. La gente parece tener fe en que su suerte va a cambiar aumentando las apuestas en las quinielas, primitivas, el euro millón, la bonoloto, la lotería, o simplemente en los tragaperras.

Esperan un milagro, sin duda, pues las probabilidades de que te toque una primitiva vienen a ser de 1 entre 14.000.000. eso si solo juegas una columna, pero es que si jugaras ocho sería de 8 entre 14.000.000, lo que sigue siendo una probabilidad ridícula. Decidir gastarse esos cuatro u ocho euros resulta, pues, una actitud bastante irracional y, sin embargo, se juega. (Fuente: http://elnuevoparquet.com/redsocial/crisis/tag/loteria-primitiva/)

Alguien dijo en una ocasión que en tiempos de crisis el ser humano hace más caso a sus emociones que no a sus razones. Puede que fuera Freud, pero no estoy seguro. En cualquier caso, se trata de un argumento que en el pleno siglo XXI los economistas tratan de elevar a carácter científico.Ésto es lo que nos dice Miguel Carrión en su bitácora:
La neuroeconomía (toma de decisiones económicas a partir de emociones), representa un eslabón más en el poderoso auge que ha adquirido la intuición, la emoción o el instinto en la toma de decisiones. Tras siglos de pugna por lo racional, el siglo XXI gira hacia [a] lo irracional, y ahora a la llamada "inteligencia emocional". (CARRIÓN, Miguel: http://www.miguelcarrion.com/index.php/2009/01/24/inteligencia-emocional-en-crisis-djate-llevar-por-tus-emociones-y-2/)
Se trata, según nos dice, del arte de pensar sin pensar, una tesis desarrollada por Malcolm Gladwell en Blink.

Si nos dedicamos a observar los anuncios de publicidad comprobaremos que ya no tratan de vendernos un producto, sino una sensación, una emoción, un momento mágico, una ilusión,...

Así, los anuncios de vehículos, viajes, hoteles, colonias,... nos enamoran. Los de la eléctricas nos tranquilizan para que no nos preocumeos del medio ambiente. Los de los juegos nos hacen soñar que algún día seremos ricos.

Y mientras soñamos, no pensamos. Que es de lo que se trata, ¿o no?

sábado, 4 de septiembre de 2010

¿Somos esclavos de las marcas?

Hoy aceptamos como normal que sean las marcas comerciales las que definan nuestra identidad. Así, hasta la prenda más íntima cede su mayor espacio para mostrar el nombre del fabricante, como ocurre en el caso de Calvin Klein. Ya no nos ponemos un polo, sino un Lacoste, un Yves Sait-Laurent, un Tommy Hilfiger,... Lo mismo ocurre con nuestros pantalones que son Levi's, Lee, Burberry's, Pepe, etc. Incluso nuestro calzado viene marcado con Nile, Adidas, Reebok, Puma,...

Los dioses del mercado libre nos dan libertad de escoger, pero nos ponen muy difícil escoger algo que no lleve marca. Yo he hecho la prueba de buscar en las tiendas un polo sin marca en el pecho. Sólo lo encontré en Intermón-Oxfam. O directamente en las fábricas.

Poco hemos cambiado desde los tiempos de John Locke (1632-1703), maestro de la tolerancia para con todas las religiones pero no con los ateos. Lo mismo ocurre con el liberalismo actual, del que fue su iniciador, que tolera que elijas entre disintas marcas pero no que elijas llevar ninguna.

Dice Santiago Alba Rico que sólo nombramos aquello que hemos hecho con nuestras propias manos, lo que añadimos a nuestra propia vida por el largo uso o la atención constante, o lo que es objeto de nuestro deseo... En cambio:
"Las grandes empresas y multinacionales marcan sus productos -confeccionados por desconocidos- y venden de hecho no los productos sino las marcas, con las que marcan a millones y millones de consumidores. Los coches no tienen nombre propio, al contrario que los barcos, porque nunca llegamos a apropiárnoslos a través del uso; siguen siendo propiedad de Seat, Volkswagen o Mercedes y nuestro prestigio no depende de que el coche sea nuestro -y lo amemos como a una cuchara de palo o a una vaca- sino de que nosotros portemos orgullosos la marca de nuestra ausencia y desposesión". (http://rebelion.org/noticia.php?id=112240)
Y hace una reflexión muy oportuna:
"Hay que defender los nombres y defenderlos también como medida de la producción y del consumo. ¿Cuántas cosas debemos poseer? ¿Cuándo debemos cambiarlas por otras? El cálculo es sencillo. Debemos ser tan pobres como sea necesario para poder poner nombre a todas nuestras cosas y usarlas tanto tiempo como sea indispensable para que respondan cuando las llamemos".
También Naomi Klein, en su No logo: el poder de las marcas, denunciaba que las grandes empresas ya no fabrican, sino que subcontratan la producción en terceros países, y se dedican exclusivamente al márketing de la marca. Según ella, las corporaciones estarían cada vez menos interesadas en vender productos, pero sí en vendernos modos de vida e imágenes.

Y es que en algún momento nos convertimos en consumidores al tiempo que olvidábamos que éramos ciudadanos. Consecuencia lógica de esa nueva religión que es el mercado libre.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Para vender santos

Lanzar productos al mercado pensando en los consumidores de más corta edad suele dar buenos resultados económicos. Y si éstos son del agrado de sus papás, entonces mucho mejor. Conozco unos cuántos casos de mamás y papás obsesionados con que algunos de sus vástagos alcance la santidad. Así que venderles un manual de instrucciones no estaría nada mal, ¿verdad?

Un caso que me ha llamado mucho la atención es el de la promoción radiofónica de un libro sobre niños que han sido santos, titulada como Santos de pantalón corto, y está editado por Homo-Legens. Efectivamente, mientras rodeaba Madrid por la M-40, iba haciendo zapping y topé con Intereconomía. Como coincide que el autor del libro y el director del programa es la misma persona, Javier Paredes, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá, se hizo una entrevista a sí mismo con la complicidad de una periodista de la cadena.

Paredes no duda en recurrir a un símil deportivo para explicar que la Iglesia no tiene categorías infantiles en sus procesos de santidad. Sus niños saltan a las canchas de la NBA, allí donde lo hace Gasol.
- "Y hacen triples. Tú te imaginas a un pitufito de éstos jugando contra Gasol y haciendo triples y te quedas paralizao".
¡Y tanto! Paralizado me quedo yo oyendo los argumentos fantasiosos de este señor de pantalón largo. ¿Qué tendrá que ver el baloncesto y los triples con las actividades presuntamente 'santas' que llevaron a cabo estos niños? Y por cierto, ¿le ha pedido permiso a Pau Gasol para utilizarlo de reclamo en su campaña?


La credulidad de la gente, o la tendencia a buscar aspectos sobrenaturales o míticos ha sido una constante entre los humanos.

Pero dejando aparte los valores espirituales, lo que Paredes pretende, evidentemente, es vender su libro ¿A quiénes? ¿Y dónde?:
- "Es un libro que está entrando muy bien en los colegios".
Naturalmente. El autor se toma muy en serio la educación de los niños en el catolicismo y es contrario, ¡cómo no! a la asignatura de 'Educación para la ciudadanía', me imagino que por temor a que manipulen las mentes infantiles.

Hace tiempo lanzó una dura crítica a la paganización de la cadena COPE. Era la época en que Jiménez Losantos actuaba como líder de la misma:
"Como nadie da lo que no tiene, resulta imposible escuchar desde la cadena COPE un mensaje católico cuando sus micrófonos se entregan a un protestante como César Vidal o a un agnóstico como Federico Jiménez Losantos, cuya estrella invitada en la tertulias es Pedro J. Ramírez, que defiende el matrimonio entre homosexuales, la investigación con embriones, la asignatura de educación para la ciudadanía y la desaparición en la vida social y política de lo que él llama la 'inaprensible ley natural'." (http://agenciajai.mforos.com/418065/6482451-javier-paredes-contra-la-cope/)
Pero ¿quién defiende a los consumidores de pantalón corto (o falda larga, según se mire) de la manipulación religiosa? Su libro no deja de ser un producto y los consumidores del mismo tienen derecho a que no les engañen: 1) O es un cuento donde se deja claro que hay niños que meten triples en la cancha de Gasol, como que hay otros que vuelan hasta el País de Nunca Jamás; o 2) Se someten a una prueba de veracidad de contenidos, de manera que no se les vendan gatos por liebres, tal y como se le exige a la publicidad de todo producto.

Porque, ¿estamos o no estamos en el siglo XXI? ¿O es que vamos camino de vuelta a los tiempos oscuros de la Edad Media?

Imagen del Liceo Laura Vicuña, que lleva el nombre de una de las santas a las que se refiere el niño.

viernes, 27 de agosto de 2010

¿A qué huele tu café?

Es indudable que la publicidad de Nespresso ha sido todo un éxito. ¿Cómo se explica sino que tantas y tantas personas estén comprando su café diez veces más caro que el de la competencia? No tiene sentido, pero lo cierto es que, según La Razón, las ventas de esta marca aún crecieron un 20% en 2009, año de crisis profunda.

Según parece, a la compra de estos consumibles le están saliendo serios competidores que venden las cápsulas vacías compatibles con la de Nespresso, o bien venden otro café en envases de plástico también usables en tales cafeteras. Serán éstas las ventajas del mercado libre, aunque los de la Nestlé no lo ven así, y han demandado a los de Sara Lee por violación de patentes.

En estas operaciones se invierte mucho dinero, dicen, pero también se recauda mucho más si consiguen un monopolio protegido y convencer a la gente para que pague mucho más por consumir el mismo producto.

Sinceramente, no hay tanta diferencia entre el café que hago en casa o el que me ofrecen en casa de familiares o amigos que sí tienen una Nespresso. Pero si eres de los que la tienen, apuesto a que opinas que tú café sabe y huele mejor. Y hasta es más de color café.

¿Por qué será? ;- )



Imagen de http://www.rojoyazul.es/wp-content/uploads/2010/01/nespresso.jpg

martes, 8 de junio de 2010

El que ríe el último ríe mejor

La historia, dicen, siempre se repite.
Yo, en parte lo dudo, pues veo que las cosas no ocurren exactamente igual, pero casi...
Lo que sí suele ocurrir es que los ricos siempre ganan. O dicho de otra manera, que los bancos siempre ganan. Este video es una conversación entre John Bird y John Fortune sobre la crisis, que no has de perderte.

Este video en Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=pFmYIFk5i1Q&feature=player_embedded

miércoles, 26 de mayo de 2010

Diálogo entre un móvil y una botella de vino

Siempre me ha maravillado que en esas agrupaciones de líneas, en los códigos de barras, quepa tanta información. Los lectores ópticos de las cajas de los supermercados, librerías y tiendas en general, son capaces de leer al instante el precio de un producto así como su fabricante, fecha de fabricación, de caducidad, etc.

Anoche, mientras cenaba con unos amigos norteamericanos, uno de ellos sacó su móvil y éste leyó el código de barras de una botella de vino. Supo decirme, entonces, los sitios donde venden esa botella, con sus precios respectivos. Así, uno puede elegir donde comprarla.

Para mí, es evidente que vamos camino de conversar de una manera diferente. Y de consumir, también.

domingo, 2 de mayo de 2010

La portada de 'Fortune'

Una portada de revista aún puede ser noticia, sobre todo si la censuran. ¿La censuraron como dicen en El Mundo, o en El País? ¿O simplemente eligieron la que más les convenía? Esa es la opinión de Diego Areso, en Quinta Tinta, y yo la comparto.

Los lectores de Fortune se dedican a "hacer negocios", esto es, a hacerse ricos mientras empobrecen el planeta y el resto de los habitantes entran en crisis. La ilustración de Chris Ware es un intento bastante naif de retratarles en estos quehaceres. Es decir, mostraba a los culpables de la crisis justo en un momento en que el poder está de acuerdo en que seamos nosotros los que paguemos por sus 'errores'. La lógica del cliente es la de rechazar todo aquello que pueda menoscabar su imagen, o provocar un descenso en ventas.
"La portada anticapitalista no llega a la imprenta, claro, pero se difunde como la pólvora a través de blogs como el del gurú Charles Apple, que disecciona cada una de las subversivas escenas del dibujo. Recomendable". (Areso, en Quinta Tinta)
Por eso eligieron la imagen de la derecha, cuyo autor es Pelavin. ¿Se equivocaron? ¿Es con lingotes de oro con lo que se identifican los lectores de Fortune? ¿O acertaron? Al fin y al cabo, ¿no consiste en eso el individualismo posesivo? Desaparece el paisaje y desaparece la culpa. Desparecen los otros, desaparecen las víctimas. En el túnel de la crisis sólo brilla el oro.
- "Mi tesoro" - decía Gollum en 'El señor de los anillos'.
 (Si pinchas sobre la imagen en el blog de Quinta Tinta podrás verla con todo detalle).

sábado, 1 de mayo de 2010

Los amigos del amo


Decidido a usar sólo pogramación libre, renové mi portátil que viene sin Windows. Es misión casi imposible la de encontrar un ordenador que no lo lleve instalado. Finalmente, lo encontré en Internet, en el sitio AHTEC.

Instalar UBUNTU no me costó mucho.

Conectarme a la Red, tampoco. De hecho, estoy escribiendo ya desde mi nuevo ordenador.

El problema vino al tratar de conectarme vía WIFI. Se me ocurrió llamar a mi proveedor de línea, Telefónica, y una simpática operadora me preguntó tras las identificaciones oportunas:

- ¿Puede indicarme cuál es su sistema operativo: Vista, XP,...?
- Ubuntu.
- ¿Qué?
- Sí, Ubuntu. Es una versión de Linux.
- Lo siento señor Navarro. Telefónica sólo da servicio a Windows.
- ¿Puede decirme el porqué?
- Es el protocolo. Ni Linux, ni Apple,...
- Pero ustedes dan un servicio general. ¿Por qué favorecen a una marca sobre las demás?
- Le comprendo, pero no puedo darle una explicación.
Al acabar la conversación me indican que habrá un test donde podré valorar a la persona que me ha atendido. En justicia tuve que hacerlo favorablemente ya que me ayudó en lo que pudo, pero me hubiera gustado decirle al señor Alierta lo que pensaba de su red... clientelar.

Pero no debe ser cosa de amos conversar con sus vasallos.

Foto de Robyn Twomey

miércoles, 24 de febrero de 2010

Publicidad y Cliente: el final de una 'bonita' relación


La Publicidad ya no es lo que era. Los tiempos han cambiado. He traducido el youtube como he podido. Quiero decir, que puede que no haya captado bien alguna palabra o frase, pero pienso que el espíritu de lo que se dice es bastante aproximado a la transcripción que sigue:
- Hola cariño, cuánto tiempo sin verte. Tienes muy buen aspecto.
- Ya. Hablemos claro: quiero el divorcio.
- ¿Por qué ahora?
- Pienso que este es un buen momento.
- Venga... Se trata de mí. ¿Cuál es el problema?
- Ya no nos hablamos.
- En el último anuncio de televisión no hacía otra cosa que hablarte.
- Exactamente: eras tú el único que hablabas.
- Pero tú también podías decir algo, ¿o no?
- Seguro, siempre y cuando fuera un "me pido este producto".
- !Siiií!
- Eso no es exactamente un diálogo.
- ¿Qué me dices de la campaña Prit, hmmm...? Hablamos en Time's Square. Había como 200 metros de decoración de amor.
- Tú decías que me querías pero no sonaba como que me querías. No sonabas sincero.
- Ya, se trataba de ser gracioso: -levantando la voz- "Ellos dicen que amarás todo lo que hago".
- Para. Seas o no divertido la cuestión es que yo he cambiado y tú sigues igual. Ni siquiera vamos a los mismos sitios. Ni siquiera me estás escuchando, ¿verdad?
- Dos por uno. Tú quiere un dos por uno. Mira, volvamos a la tienda y te ofrezco dos cosas: lealtad y producción.
- Si me conocieras bien no me dirías eso.
- Cielo, lo sé todo sobre tí: tienes entre 28 y 34 años. Estás interesada en música moderna, películas y ... Tienes unos ingresos modestos pero interesantes. No alcanzo a ver dónde está el problema.
- Te dejo.
_ ¡Hey! vamos, no seas así. Mira, vuelve mañana y te ofrezco la oportunidad de unas vacaciones en las Bahamas. ¿Qué me dices de los viejos tiempos?
Lo curioso es que lo firme Microsoft, precisamente. Podéis verlo en Youtube.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Perder el control

Dice Castells que:
"Los Estados le tienen miedo, porque han perdido el control de la comunicación y de la información sobre el que se ha basado el poder a lo largo de la historia. Internet es extremadamente útil para la educación, para los servicios públicos, para la economía. Y no puedes tener un poquito de Internet, tienes que tener Internet en la plenitud de su capacidad autónoma de comunicación. Internet no se puede interferir. Se puede cerrar un servidor. Y se abre otro. El Estado vigila Internet, entra en la privacidad de las personas. Pero eso lo hizo siempre, aunque haga falta una orden judicial, si el Estado quiere nos vigila. Todos los Gobiernos de todo el mundo lo hacen, lo pueden hacer. Lo nuevo es que podemos vigilarlos nosotros a ellos." [1]
Los Estados, las empresas, los medios, se equivocan cuando tratan de luchar contra Internet. Cuando añoran el sistema antiguo. Lo que hay que hacer es adaptarse a los nuevos tiempos. El mercado, los ciudadanos, no desaparecen. Simplemente, han cambiado la forma de relacionarse.

Simplemente, hay que perder el miedo a la Red.

[1] Entrevista de Juan Cruz a Manuel Castells, en El País (24/11/2009)
Fotografía de Santi Burgos.

jueves, 12 de noviembre de 2009

La perspectiva de Navlet


Hasta que Victor Navlet pudo subirse a un globo, los parisinos no pudieron mas que imaginar cómo sería su ciudad vista desde el aire. Este cambio de perspectiva ocurría en 1855. Los hermanos Montgolfier inventaron el globo aerostático en 1782. Evidentemente, no todo el mundo se subía a uno de estos aparatos, pero lo que hizo Navlet es captar la imagen y exponerla al resto de los ciudadanos de a pie.

No se había inventado la fotografía, ni el cine. La imagen que véis es un cuadro que se encuentra en el musée d'Orsay. Hoy estamos acostumbrados a las vistas que nos ofrecen los helicópteros o avionetas, mediante la televisión, el cine, la fotografía,... Para la gente de aquella época la perspectiva de París, y de ellos mismos cambió.

Desde arriba, la gente se ve muy pequeña. Vale el símil de que parecemos hormigas. Y ya hablamos de que las hormigas constituyen un sistema emergente. Las ciudades, en muchos casos, también.

Como también lo son el software y la Internet.

Los mercados que Navlet pudo ver desde su globo son el equivalente del mercado que podemos imaginar en Internet. O a observar un hormiguero: las hormigas se mueven, tienen encuentros, intercambian información, comparten cosas,...

En todos estos casos, nuestra visión puede ir del comportamiento individual al colectivo. Pero no hay hormiga reina, ni alcalde, ni Robert Gates, que pueda controlar todas las conversaciones.

Cuando comunicamos virtualmente debemos tener muy en cuenta que hablamos de uno a uno, y también de todos entre todos. Hoy los mercados son conversación, redes de conversacones.

Desde siempre, observar el mundo desde otro punto de vista constituyó todo un reto. Atrévete.

Cambia.

NOTA: En 'La perspectiva de Nadar' rectifico algún dato respectos a las fechas de la fotografía.