
La razón por la que todo el mundo creyó que el niño Falcon Heene volaba en un globo pudo estar motivada por el afán de notoriedad de sus padres, protagonistas de un show televisivo.
El globo, finalmente, cayó a tierra sin el niño dentro, afortunadamente.
Falcon dijo ante las cámaras que
"Vosotros dijisteis que lo hacíamos por el show", refiriéndose a sus padres.
Los medios ahora se lamentan de haberse tragado la mentira. Puede que a los Heene les pase lo mismo si como se sospecha vendieron su alma al show.
¿Pero cuántas mentiras se tragan los medios?
Debe ser difícil discernir si una noticia es verdadera o falsa cuando apenas tienes segundos para decidir sacarla en antena, o minutos para imprimir la primera página. Menos tiempo puede requerirse si se trata de mostrarla en un canal digital.
La noticia siempre es más rápida que la verdad. A veces a la segunda le cuesta alcanzar a la primera. O llega una o dos generaciones después. En otras ocasiones, la verdad no se sabrá nunca.
La mayor parte de las noticias las recibimos de fuentes tan interesadas como podría ser el caso de los Heene. Difundidas por las grandes agencias de noticias: AFP, AP, Reuters,... llegan a todos los medios: televisión, radio, periódicos,... que se limitan a reproducirlas sin apenas comprobar su veracidad. En pocos minutos, una mentira o un montaje, puede aparecer como la verdad de lo que está ocurriendo.
Observemos, pues, que no es Internet la fuente menos fiable. Los medios tradicionales son más susceptibles a ser engañados pues se nutren de noticias que pudieran contener alguna falsedad, o bien noticias manipuladas.
Una de las ventajas de Internet es que permite que otras noticias afloren allá donde se pretende controlar la información. Otra es que las noticias puede ser contestadas, ampliadas, corregidas, por los interesados. Aunque, desgraciadamente, tampoco Internet está a salvo de las mentiras.
Por eso, hoy se valora más que nunca la honestidad, que a medio plazo será premiada con la credibilidad.
Fotografía de David Zalubowski, AP.