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lunes, 1 de noviembre de 2010

Un regalo inesperado


Estuve unos días en tierras gallegas y allí, una joven pareja ecantadora me regaló una taza con la imagen del submarino amarillo en compañía de un submarino amarillo que puede sumergirse en ella con su correspondiente cargamento de té.

Ellos saben que me gustan los Beatles y que me gusta el té, pero es que además son seguidores de esta bitácora. Es decir, que el regalo servía como homenaje a este blog. Blog que siguieron durante un año, aproximadamente, el tiempo que llevan juntos.

Sé que mucha gente aprecia los regalos por el valor económico que representan. No es mi caso. Otros prefieren dar especial importancia a la oportunidad. Tampoco ocurre eso conmigo. A mí me gusta más la sorpresa. Lo inesperado. Y también que el que regala lo haga con sentido de la empatía.

Todo eso se da con el submarino amarillo que ya se dispone a hacer su primera inmersión en su homónima taza. Hmmm... y mientras tomo esta primera taza de té, pienso en mis jóvenes amigos que rascaron sus bolsillos de parados para comprar la taza e importar el submarino. Dato curioso es que éste llegó vía air-mail desde el Reino Unido. ¿Ahora los submarinos vuelan? El mío parece que sí.

Pequeños grandes detalles que son los que más felices nos hacen, sin duda.

Espero que ellos pronto encuentren su camino, aunque sea en los bosques frondosos o en los prados vacunos. ¡Suerte!

sábado, 5 de junio de 2010

Los fieles son infieles

El párroco de Burjassot, Jorge Abad, nos cuenta de sus fieles que:
"Estamos en una sociedad tan egoísta. El 50% de los matrimonios se separan. Queda muy bonito casarse para las fotos pero es muy caro. Yo mismo les digo que les abro la iglesia para que se hagan fotos. La infidelidad es completamente normal. La gente es infiel". (Abad)
La gente no se separa por egoísmo, sino porque ya no se aguantan, que es distinto. Helen Fisher decía que el adulterio es algo normal por razones biológicas. Porque en la naturaleza no existe el amor para siempre. Otra cosa es que nos empeñemos en que dure y dure... Lo de "hasta que la muerte os separe" es una convención cultural bastante reciente en la historia de la humanidad.

Los humanos nos comportamos como egoístas, probablemente. Y también como insolidarios. Pero es que así se nos viene educando desde hace siglos y, todo hay que decirlo, con el consentimiento y colaboración de la Iglesia. Así, ésta prefiere el sistema de limosna que el de los impuestos a la hora de resolver problemas como la pobreza.

Jorge Abad deja muy claro que:
"Las Escrituras no son para nada capitalistas. El Evangelio defiende el bien común. El bien común quiere decir que una sociedad justa busca el equilibrio de tal manera que los más fuertes protejan a los menos fuertes. Los que más tienen ayudan a los que menos tienen y entonces se rompen las barreras sociales que crean las castas". (Abad)
Mera retórica patriarcal que evita poner los medios para llevar a cabo tal doctrina. 

Desde mi punto de vista, después de leer a Abad y antes a Ratzinger, la Iglesia no se propone acabar con las injusticias sociales, sino colocar parches que atraigan algunos fieles o que tranquilicen nuestras conciencias. Crear un sistema coherente que siguiera la propia doctrina de Abad es sospechoso de acercarse a los totalitarismos de izquierdas, y eso, por definición tiene que ser malo.
"El problema del comunismo es que mezcla ciertos valores comunes con ideología profunda capitalista. Marx tenía una premisa que decía que Dios no existe y la religión es el opio del pueblo". (Abad)
Probablemente Dios no existe, pues de existir no habría permitido que su Iglesia se dedicara a sostener sistemas injustos, como ocurrió primero con el feudalismo, luego con el absolutismo, para seguir con el capitalismo y los fascismos. Por no hablar de la mala imagen que proyectan con los abusos sexuales a menores.
"Existe la imagen que los medios de comunicación quieren dar, porque dicen las cosas a medias. Como periodista puedo decirte que una cosa se puede contar de muchas maneras y que parezca que se ha dicho lo que no se ha dicho". (Abad)
Como yo no soy periodista, he intentado contar las cosas de la manera más clara posible. Es lo bueno de los blogs, que no hace falta disimular como te piden los medios,... o la propia Iglesia.

FISHER, Helen. 'Anatomía del amor'. Anagrama. Madrid, 2007
BENEDICTO XVI. 'Deus Caritas Est'.

viernes, 8 de enero de 2010

El amor, ¿es cuantificable?



Nunca se me había ocurrido, pero una breve búsqueda en Internet me dice que hay muchos, y muchas, que se hacen esa pregunta. Y quizás es un tema que nos preocupa más de lo que estamos dispuestos a admitir. Lo cierto es que la historia nos demuestra que hay personas capaces de dar su vida por amor a otra persona, o de matarla por odio. Es de suponer, entonces, la existencia de una escala que iría de un extremo al otro, y en el que el punto medio estaría la indiferencia, o la cortesía más elemental.

Hace unos días, alguien me dijo que quería más a mi madre que lo que la quise yo mismo. Tras la sorpresa inicial, me di cuenta de que mi mente ya estaba haciendo complicados cálculos basados en extrañas ecuaciones, donde las variables se iban colando sin permiso: edad de los implicados, tiempos compartidos, risas y llantos, cuidados mutuos,... ¿Se puede medir el amor?

Como las matemáticas nunca fueron mi fuerte dejé pronto esta actividad y me esforcé en mirarlo desde un punto de vista más filosófico, o más psicológico.

Y eso implica hacerse más preguntas. Y hacerlo con un cierto orden. Por ejemplo, antes de plantearse si se puede medir el amor, habría que considerar si se trata de una variable, o de una constante. (Vaya, ¿quién dijo que no sé algo de matemáticas?)

Sostengo que el amor es un dato variable.

Vamos, que depende del pie con el que uno, o una, se levante cada mañana. ¿O no? Porque cuando tu pareja te dice "te quiero", ¿qué quiere decir exactamente? Podría estar viéndote como una posesión,... hmmm... mala cosa, pues: En seguida aparecerán los celos, o algo peor. O podría ser mentira...

¿Y si es un "te amo"? Pues eso está mejor, ¿verdad? pero cabe preguntarse no tanto por la intensidad sino por lo dudarero de ese sentimiento. A lo mejor mañana ya no te ama... O ya no le amas tú. ¿Es cuantificable el amor?

Recomiendo, para estos casos, la lectura de 'Anatomía del Amor', de Helen Fischer. Según ella, biológicamente no existe eso del amor para siempre.

¡Cómo! Entonces, ¿qué pasa con el "hasta que la muerte nos separe"?

Bien, se trata de un invento cultural que funciona en muy pocos casos. A los religiosos les gusta que así sea, y desde hace siglos han intentado inculcárnoslo a todos sin mucho éxito, la verdad.

Pero hablando de medir el amor, ¿se puede medir el amor que le profesamos a Dios? Recordemos que Él nos exije que le amemos sobre todas las cosas. Sí, también sobre el dinero. Por eso hay gente, poca ciertamente, dispuesta a darlo todo, no ya por una buena causa, sino por la causa divina. Aquella que puede garantizarle a uno, o a una, la salvación eterna.

Claro, que llegados a ese punto, y ya que le juramos un amor incondicional... ¿nos arriesgamos "al todo vale"? ¿Nos olvidamos del "amor al prójimo"? ¿Seríamos capaces de robarle a un malvado, a un idiota, a una vieja, para ofrecérselo a Dios? ¿El fin justifica los medios? ¿O dependerá de la comisión, tal vez?

Parece absurdo, pero hay gente que lo hace. Y siendo el dinero de otros, o de otras, la cantidad ya no importa. Puede llegar a ser... mucho, ya que..., ¿acaso no es un "buen negocio"?

Hoy, recibí una tarjeta de un buen amigo, que además resulta que es un cura. Y no, no me pedía dinero. Pero sí me deseaba unas "santas" Navidades y un 2010 lleno de "amor".

Vale, pero... ¿de "cuánto" estamos hablando? ;- )

domingo, 3 de enero de 2010

¿A favor, o en contra, de la señora Epstein?


Hedy Epstein es una superviviente. En 1939 fue evacuada de un campo de concentración alemán. Hoy es ciudadana estadounidense.

Hedy nació en 1924, en Friburgo. Es judía.

Perdió a toda su familia como consecuencia del Holocausto.

Hoy, a sus 84 años, se enfrenta a un nuevo reto. Desde hace unos días mantiene una huelga de hambre en protesta por el bloqueo de Gaza. Egipto se opone a que una marcha de solidaridad con Gaza cruce la frontera.

Medios occidentales pro-sionistas ven a la señora Epstein como alguien desleal, y le acusan de antisemita.

Pero ¿qué es lo que ve la señora Epstein en Gaza? ¿Qué es lo que Israel, Estados Unidos y Europa no quieren que veamos?

¿Sólo escuchamos a las víctimas cuando hablan desde su rencor? ¿Las silenciamos, en cambio, si lo hacen desde la solidaridad y desde el amor al prójimo?

Y cuando son mujeres las que hablan, ¿a quiénes escuchamos?: ¿A Condoleezza Rice, Angela Merkel, Tzipi Livni, Hillary Clinton, Íngrid Betancourt..?

¿Por qué no prestamos más atención a lo que nos dicen (o nos decían) Hedy Epstein, Aminatou Haidar, Rachel Corrie, Naomi Klein,...?

Yo también estoy a favor de la libertad de Gaza. Ánimo, Hedy.