sábado, 24 de octubre de 2009

Los niños fotógrafos del Amazonas


En la imagen vemos a Amy Copland en su casa de New Jersey, en EE.UU., mostrándonos unas fotos del Amazonas que fueron tomadas por niños indígenas a los que, previamente, instruyó en el manejo de unas cámaras que luego les donó.

Ignoro si ésta es una práctica aceptada entre los antropólogos, pero lo cierto es que ha suscitado reacciones imprevistas, a mi modo de ver, entre los lectores del Jersey Jounal.

Por ejemplo, no faltó quien dijo que lo que hay que llevarles es comida y no cámaras. Es una opción, desde luego, pero tal vez deberíamos replantearnos cuál es el objetivo: ¿Se trata de mantenerlos con vida? ¿De monitorizarlos? ¿De civilizarlos? ¿De convertirlos? ¿De explotarlos?... Habría que preguntarse hasta qué punto hay que provocarles un cambio, pues puede ocurrir que no lo deseen y prefieran que les dejemos en paz en su entorno natural. Pero, ¿queremos dejarlos en paz? ¿Podremos prescindir de ese entorno que los 'civilizados' deseamos, sin duda, manejar a nuestro criterio?
- My american born children could use a free camera too. (Mis niños, nacidos en Estados Unidos, también sabrían como usar una cámara gratis).
Hubo otro que exigía a Obama que les regalara cámaras para sus hijos. No sé que relación tiene una profesora de música, la señora Copland, con la Casa Blanca, pero tiene gracia la propuesta. Al final, resultará que los americanos del norte envidian la suerte de los indígenas del sur.

En cualquier caso, la exposición de estas fotos resultará, sin duda, bastante curiosa ya que el punto de vista cambia necesariamente. Ya no es el de un occidental, tampoco el de un adulto. Es la mirada de un niño, inocente y sincera. Niños testigos de su entorno que eligen libremente dónde disparar.

Al menos estos niños se libraron, por el momento, de tener que disparar otros artefactos mucho más letales, a las órdenes de occidentales con ideas menos inocentes que las de Copland.

Comentarios: ¿cuál es el problema?

Cuando vas a publicar un comentario te encontrarás con una ventana como ésta. Alguien me advirtió que su mensaje no se publicaba. Descubrimos que el problema estaba en que omitió rellenar el casillero de verificación de palabras. En este caso, él debía teclear esas letras tan raras donde se puede leer "torpyr". No siempre se lee tan bien. A mí me ha tocado rellenarlos una y otra vez hasta dar con la palabra exacta.

Ésto se hace para evitar los correos indeseados, del tipo 'spam', que son autogenerados por un ordenador y enviados masivamente allí donde encuentran una dirección de correo. De no usar este sistema de verificación, el editor de un blog podría dedicarse casi en exclusiva a vigilar y limpiar los comentarios que le van llegando, y que no tienen ninguna relación con el tema que se está tratando.

Tenemos que admitir, no obstante, que la comunicación virtual no siempre comunica bien. Este tema no está bien explicado por Blogger, y por eso son muchos los que no entienden que tienen que copiar esas letras en la casilla correspondiente como requisito previo para que sus mensajes sean publicados. Y en el caso de que lo entiendan, aún se preguntarán por la razón para hacer una cosa así, pues en ninguna parte se explica.

Mejor resuelto lo tiene Facebook, donde queda más claro qué hay que hacer. Además, hay un enlace ("Qué es esto?") que te invita a buscar una explicación. Como en el caso anterior, se nos muestra arriba una imagen autogenerada que representa un texto. Sólo el ojo humano podrá interpretarlo correctamente. Luego hay que escribirla en el recuadro inferior: "rayburn commu-". Al enviarla, el servidor remoto verifica y admite, o no, el envío del mensaje.

Por el momento está funcionando, aunque no es difícil imaginar que un futuro próximo haya lectores automáticos de pantalla que puedan realizar esta acción, suplantando de nuevo a los humanos.

Quizás ya los hay.

YWD 06: Mujeres y hombres en un foro por la igualdad

Desde el punto de vista de la comunicación virtual, una de las experiencias más apasionantes que he vivido en los últimos meses fue la de ser testigo de la creación y desarrollo de un foro interno en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

La iniciativa partió de Mercè Crespi, estudiante de Humanidades, que no tardó en percatarse, y en señalar, que las asignaturas de historia se limitaban a hablarnos de los hombres e ignoraban a las mujeres.

Algunos hombres, puede que muchos, nos quedamos perplejos: ¿Cómo se escribe la historia de las mujeres? ¿Con qué datos contamos? Incluso, ¿vale la pena el esfuerzo? ¿No os conformariáis con un libro de bolsillo?

Pues sí vale la pena, y mucho. Además, es una historia que ya se escribe, aunque todavía no se enseña.

Crespi abrió su foro al que llamó "Dones i Homes, Tots Fem Història" (Mujeres y hombres, todos hacemos historia). Un foro que desde su inicio contó con una muy buena acogida y en el que participan no sólo mujeres sino también un buen número de hombres que reclaman que se reconozca el papel que ellas tuvieron en cada momento histórico.

De hecho, es cada vez más frecuente que los hombres nos sumemos a la exigencia de que las mujeres tengan los mismos derechos que nosotros. Esos que ya disfrutamos sin otro mérito que el de haber nacido niños en vez de niñas.

Lo que 'Dones i Homes' pide a la universidad es que adapte sus programas para que la historia de las mujeres quede también reflejada en todas y cada una de sus materias.

La iniciativa está siendo bien recibida y valorada por la dirección de la UOC, y ya empieza a ser escuchada en otras universidades.

Foros, blogs, redes sociales, y en general todo aquello que se conoce como la Comunicación Virtual vienen a demostrar su gran eficacia, una y otra vez. Aunque, como decía Harfoush en 'Yes We Did', es imprescindible que los humanos, hombres o mujeres, seamos conscientes de que hay que dedicarle tiempo y esfuerzo.

En la Red, la única estrategia válida es la de la araña:

no vale sólo con soñar; hay que tejer.


Diseño gráfico de la marca: Estudio Placidus

jueves, 22 de octubre de 2009

YWD 05: Adivina quién viene a cenar esta noche


A finales de los años sesenta pudimos ver una magnífica película: 'Adivina quién viene a cenar esta noche'.
El protagonista era Sidney Poitier, un joven afroamericano, que visitaba por primera vez a sus suegros, interpretados por aquella genial pareja que formaban Katharine Hepburn y Spencer Tracy. La actriz Katharine Houghton completaba el reparto, en el papel de la novia.

Los estrategas de la campaña de Obama lograron invertir la escena. Ahora el anfitrión era el joven afroamericano, y los invitados podían ser cualquiera de sus votantes.

La oportunidad de cenar con el candidato a la Casa Blanca fue uno de los incentivos que incrementó el nivel de implicación de los donantes. Cuenta Harfoush que Ángela Berg fue una de las personas que tuvieron ese privilegio tras convertirse en la donante número 250.000, con una aportación de tan sólo 100 dólares.

Obama la llamó por teléfono y la conversación fue grabada y publicada en su blog. Se mostraba así al resto de votantes que participar en esta campaña representaba algo diferente, al tiempo que descubríamos a un nuevo tipo de político, alguien cercano a tí, alguien que te escuchaba, y alguien que se implicaba contigo.
Las reacciones de Ángela antes de la cena, la propia cena con Obama y otros tres donantes más, y las reacciones de los comensales a la finalización de la misma, fueron asimismo grabadas y publicadas en el blog de la campaña.

La gente compartía, de este modo, el entusiasmo de otras personas que eran como ellos mismos.

El establecer unos requerimientos muy bajos para acceder a la categoría de donante hizo que muchos donaran más de una vez, y que otros nuevos donantes se decidieran a participar a un coste reducido.

La frecuencia y la variedad en la que estos incentivos se daban (cada una o dos semanas) logró provocar el interés y animó a que la gente se mantuviera al día visitando el blog de la campaña.

Las campañas han de ser divertidas, como las cenas.

¿O acaso alguien querría ir a una cena aburrida?

lunes, 19 de octubre de 2009

Las hormigas predicen que va a llover


Me lo hizo ver un amigo cuando paseábamos por una zona que yo me había pateado miles de veces en mis marchas por el monte. Pisábamos cerca de un hormiguero que aparecía elevado en sus bordes. Me explicó que, de ese modo, las hormigas evitaban que se les inundara el hormiguero en caso de lluvia, y de ello un buen observador podría deducir que llovería en dos o tres días.

Y así fue. Más bien, diluvió.

El hecho de que entre ellas pudiera haber una capaz de emular a nuestros expertos meteorólogos es sorprendente. Sin embargo, creo que estaréis de acuerdo conmigo en que aún resulta más impresionante tratar de comprender como se las apañó ese individuo para comunicarlo a sus congéneres. Y todavía más, imaginar quién asumió el liderazgo para organizar al resto y ponerlas manos a la obra construyendo el dique que las salvaría de morir ahogadas.

Es humano, pensar así.

Pero las hormigas funcionan de otra manera. Se manejan con muy pocas instrucciones y responden a estímulos muy simples. Forman parte de lo que se llama un sistema emergente. No necesitan que las controlen o dirijan. No hay una cadena de mando dependiente de una hormiga reina que rige los destinos de su hormiguero. Funcionan por ellas solas, ignorando prácticamente todo lo que ocurre más allá de unos pocos centímetros alrededor suyo. Y, aún así, el resultado es asombrosamente inteligente: construyen diques, despensas, vertederos,... y hasta cementerios.

Los sistemas emergentes no son exclusivos de hormigas, abejas, u otros insectos. Son mucho más humanos de lo que creemos.

Por ejemplo, las ciudades se organizan así en la mayor parte de los casos. Y funcionan.

Lo mismo ocurre con los movimientos basados en redes sociales. No hay un líder. Ni siquiera un programa. Pero un montón de gente se va encontrando y van compartiendo información que les lleva a cohesionarse en un sistema inteligente por sí mismo. Sin necesidad de un diseñador inteligente, o un creador.

Me temo que en cuestiones de comunicación tenemos aún mucho que aprender del mundo animal, y de la naturaleza.

Seguimos observando...


Imagen retocada. Basada en una fotografía de www.fumix.org

Libro recomendado:
JOHNSON, Steven. 'Sistemas emergentes o Qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software'. Turner. Madrid, 2004