lunes, 21 de junio de 2010

Markéting terrorista

"No me gusta que al fútbol te vayas con la minifalda, sobre todo si es naranja".
Es lo que debió pensar algún ejecutivo de la FIFA al ver a las mozas en el estadio en su vigilancia, obsesiva, de la marca oficial del mundial, la americana Budweiser. Fueron arrestadas y se les abrió una causa criminal que las acusaba de 'ambush marketing' (publicidad en emboscada, o encubierta).

La marca holandesa lleva ya varios intentos tratando de burlar las normas de la FIFA, y resulta muy evidente que en Sudáfrica se estaba produciendo un nuevo episodio. Bavaria recurre habitualmente a utilizar ropa naranja en sus modelos, del mismo modo que lo hacen miles de fans de la selección holandesa.

Pero, si no hay logo alguno en la ropa de las jóvenes, ¿dónde está la infracción?

Como muy bien apunta Pete Brown en su blog, todos los hinchas ingleses que se disfrazan con la cruz de San Jorge deberían ser expulsados igualmente de los estadios, pues hay una marca de cervezas que utiliza esta imagen: Bombardier.

El exceso de celo de los patrocinadores oficiales recuerda al de los ultracatólicos cuando atacan novelas como 'El código Da Vinci', o películas como 'La última tentación de Cristo'. El resultado es siempre el mismo: aumentan las ventas de las novelas, de las películas, y en este caso de la cerveza naranja.

De hecho, esta mañana intenté comprar 'El Evangelio según Jesucristo' y estaba agotado, y fui a una cervecería y no les quedaba Bavaria.

¿Aprenderán la FIFA, la Bud, o la Iglesia, a permitir que la gente tenga otros gustos? ¿O más bien no...?

BROOKS, Jay. 'Bavaria Beer Marketing Terrorists Strike Again'. Brookston Beer Bulletin. 16/06/2010 (http://brookstonbeerbulletin.com/bavaria-beer-marketing-terrorists-strike-again/)

miércoles, 16 de junio de 2010

Sinceridad en tiempos de crisis

Dicen en El País que Greenberg es "un genio mundial en ese oficio que los norteamericanos llaman pollster y que consiste en mucho más que hacer e interpretar encuestas; también, y sobre todo, en asesorar a políticos en asuntos de táctica y estrategia".

Además de a Clinton, también asesoró, de nuevo con éxito, a Tony Blair, del que se distanció cuando la guerra de Irak.
- "¿Por qué Blair se enfangó en tal disparate?"
- "Creo que por motivos religiosos. Tras el 11-S le poseyó un auténtico fervor cristiano".
¿Una guerra de religión o de control de los pozos iraquíes? ¿O ambas cosas? En cualquier caso, parece sincero al exponer que la religiosidad del premier británico pudiera estar en el origen de la agresión militar a Irak.

Dice que la comunicación en épocas de crisis es difícil, pero: 
- "En todo caso, lo que la gente pide de sus líderes en tiempos como los actuales es que sean honestos, que digan la verdad por dura que sea. El respeto al electorado es la clave: cuanto más franco sea un político mejor". (Greenberg)
Hace ya unos cuantos años, editábamos un periódico interno para los más de 1.000 trabajadores de una empresadel sector del automóvil. Hicimos una encuesta y nos encontramos con un resultado que sorprendió a los ejecutivos de la misma: querían saber la verdad y que no les ocultaran las malas noticias.

Y es que, voy a contradecir al experto norteamericano:
- "En comunicación, hay que ser honestos siempre". (Plácido)
Fotografía de Samuel Sánchez.

lunes, 14 de junio de 2010

Toro busca dueño, desesperadamente

La historia de la valla del toro tiene una segunda parte. Se trata del merchandising, esto es, la venta de camisetas, mecheros, llaveros, gorras, banderas, bolígrafos,... que llevan la marca de una empresa.

En 2001, los de Osborne denunciaron a varios establecimientos sevillanos que se dedicaban a la venta de souvenirs con el toro como reclamo. ¿Seguía siendo el toro una marca de su propiedad? ¿O había pasado a ser un bien cultural y, por lo tanto, pertenecía a todos los españoles?

Evidentemente, olvidaban que la razón que les permite no cumplir la ley que obliga a retirar todas las vallas publicitarias, es la de que el toro había dejado de ser una marca publicitaria para convertirse en un símbolo cultural.

Sorprendentemente, un juez les dio la razón condenando a multas a algunos de los establecimientos.

Sin embargo, M. Teresa Castiñeira, en un estudio que titula 'El denominado toro de osborne', concluye lo siguiente:
  1. la silueta del toro no se reproduce en las camisetas, ceniceros y demás objetos como signo distintivo, es decir, no se utiliza "a título de marca" como decía la anterior Ley de Marcas, sino como un símbolo, por tanto no goza de la protección que la ley otorga a las marcas.
  2. no se aplica sobre productos idénticos o similares a los comercializados por Osborne.
  3. no resulta confundible con los productos de la marca Osborne.
"Los tres elementos", -dice Castiñeira-, "son necesarios para poder exigir responsabilidad penal".

En mi opinión, la firma Osborne se beneficia de dos conceptos antagónicos:
  1. sostener que el toro dejó de ser una marca, lo que les permite seguir haciendo publicidad eludiendo las elevadas multas a los que cualquier empresa se enfrenta.
  2. reivindicar sus derechos de propiedad sobre la marca, cuando ésta se utiliza como símbolo cultural.
La actitud de Osborne demuestra que la utilización del toro sigue ligada publicitariamente a su firma, aún pretendiendo, de un modo oportunista, que se trate ahor de un símbolo cultural. Las vallas deberían ser retiradas pues son, a todos los efectos, señales publicitarias para Osborne.

Pero, si admitiéramos que no es así, y que ahora simbolizan otras ideas, también serían elementos propagandísticos de las mismas, y por ende deberían estar sujetas a la Ley de Carreteras que prohibe su presencia en las mismas.

¿Por qué tanta excepcionalidad? ¿Por qué tantos privilegios?


CASTIÑEIRA PALOU, M. Teresa, 'El denominado toro de Osborne'. InDret. Barcelona, 2006 (En PDF: http://www.indret.com/pdf/360_es.pdf)

sábado, 12 de junio de 2010

¿De quién es este toro?

Son muchas las oportunidades que se nos ofrecen a los españoles para que constatemos que no todos somos iguales ante la ley. Una de las más evidentes ocurre cuando nos topamos con esas enormes vallas publicitarias que se recortan en el horizonte en forma de toro.

Su origen se remonta al año en que yo nací. O sea, no hace mucho según mis amigos, y hace una eternidad según mis enemigos. Fue la firma Osborne quien erigió estas vallas que llevaban impresas el nombre de su brandy: 'Soberano'. Por aquel tiempo, las vallas publicitarias surgían sin control amenanzando con 'robarle' el paisaje a los automovilistas.

La Ley de Carreteras de 1988 puso fin a dicha práctica:
"Fuera de los tramos urbanos de las carreteras estatales queda prohibido realizar publicidad en cualquier lugar visible desde la zona de dominio público de la carretera, sin que esta prohibición de en ningún caso derecho a indemnización". (Artículo 24.1 de la L 25/1988, de 29 de julio)
Mientras todo el mundo retiraba sus vallas, los de Osborne se limitaron pintar las suyas de negro, dejando el soporte de las mismas.

Mientras tanto, una campaña para 'Salvar al Toro' se había puesto en marcha, con la participación, incluso, del gobierno andaluz o del navarro. Se trataba de defender no una marca sino un elemento del paisaje. Para esta gente, la valla del toro se había convertido en un símbolo cultural.

¿Y qué simbolizaba? Pues al toro de corridas, el de la Fiesta Nacional, y por tanto a España misma. No debe de extrañarnos ya que estos símbolos se manejaron profusamente durante la época del franquismo.

Pero, a lo que íbamos: ¿es o no es una marca?

Las razones que han servido para que las vallas del toro se mantengan en pie, a pesar de la ley, se basan en que ha dejado de ser una marca. Algo discutible, pues todo el mundo puede relacionar fácilmente su silueta con la marca de Osborne. Si lo que se pretende es que al quitar el texto y dejar sólo el ideograma ya no cumple con la función publicitaria, podríamos autorizar a Appel o Nike a levantar las suyas. ¿O no?


Hay una segunda parte para esta entrada en 'Toro busca dueño, desesperadamente',  http://elblogdeplacidus.blogspot.com/2010/06/toro-busca-dueno-desesperadamente.html 

La primera imagen es de el Toro de Osborne en Santa Elena (Jaén), y procede de la Wikimedia Commons. Su autro es Otiñar. La segunda es una imagen retocada basada en la anterior.

jueves, 10 de junio de 2010

Negociando y conversando

He dado con negociaccion.net, una bitácora que puede enseñarnos a negociar. Conversar no equivale a negociar, pero una negociación siempre es una conversación. La bitácora en cuestión pertenece a ENE, la Escuela de Negociación con sede en Sevilla.
"Negociamos a todas horas y con todo el mundo, lo que significa que negociar está al alcance de todos. Sin embargo, negociar bien es una habilidad poco frecuente que sólo se adquiere con el estudio y el entrenamiento. Éste es el objetivo que pretende cubrir la Escuela de Negociación".
Hmmm... les estoy haciendo publicidad gratis... tendremos que negociar ésto.

Me ha llamado la atención su rechazo al 'sincericidio', a decir las cosas tal como uno las piensa:
"Si todos dijéramos espontáneamente lo que pensamos, si no cribáramos nuestros pensamientos antes de que desfilen por la boca y se lancen en paracaídas al oído del otro, les aseguro que las fricciones y los conflictos personales se prodigarían como bacterias. No estoy elogiando la impostura, sino recordando que la convivencia requiere discreción y mucha mano izquierda. Yo defiendo que «no hay que decir lo que uno siente», que puede ser tóxico y muy fluctuante en tanto que los sentimientos son balances permanentes entre los deseos y lo que ofrece la realidad". (negociaccion.net)
Más de una vez he lamentado decir algo que, siendo verdad, no venía a cuento. Por el contrario, callar una verdad innecesaria me ha llevado a descubrir otros matices, y encontrar espacios de entendimiento con mi interlocutor.

¿No te ha pasado a ti también?